Castillo en el desierto

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domingo, 22 de julio de 2018

ALZAMIENTO NACIONAL Y BREVE CONSIDERACION DEL CONTEXTO ACTUAL SALVADOREÑO


Un día como hoy hace 82 años, (18 de julio de 1936 ) se realizó en España lo que dependiendo del prisma ideológico con que se le vea, se le llamará Alzamiento Nacional, para algunos; Sublevación o Golpe de Estado de 1936, para otros. Mucho se ha escrito, a favor o en contra de este acontecimiento. Para ser francos (valga este aquí y ahora muy graciosamente oportuno adjetivo), más en contra, abundantemente más en contra que a favor. La crítica o hasta condena puede hallarse fácilmente no solo en personas y grupos de izquierdas, sino incluso en varios derechistas con tendencia al pragmatismo, la contemporización y el olvido histórico. Víctimas, al fin y al cabo, de una historiografía hegemónica que bajo ropajes de academia mal esconde una visión parcializada acerca de la II República, el bando republicano, el bando nacional, la figura del General Francisco  Franco y su régimen, entre otros tópicos asociados.

Me parece importante, además de apelar a la apertura de un juicio histórico capaz de evaluar los hechos desde las perspectiva de las circunstancias en que se desarrolló la Guerra Civil Española, y por supuesto, también desde el prisma ideológico y axiológico con que cada uno vea los acontecimientos, que no se olvide que la reacción de oposición por vía de la lucha armada a la II República por parte del Bando Nacional no es justo verla como si se tratara de una voluntad de imposición política a la fuerza de partidos de derechas en España, cuando existe abundante documentación y  testimonios que, aparte de existir una aguda crisis institucional y política en los años previos, en la que el orden no se estaba garantizando,  la magnitud de la conflictividad y desencuentros entre los diferentes agentes políticos y sociales fue tal que se llegó a la acusación de fraudes electorales contra el Frente Popular, al cerco político de algunas fuerzas y personajes de derechas, sin olvidar la quema de iglesias, un ambiente anticlerical y anticatólico, y el asesinato de políticos de derechas como Calvo Sotelo y de religiosos, como muestra del abuso de fuerza e intolerancia por parte de sectores extremistas de izquierda.

 Por mucho que para algunos la II República (1931-1939) pretendiera representar la apuesta por la democracia frente a los resabios del Antiguo Régimen en España, y que por consiguiente, pudiera y hasta tuviera que haber sido defendida tanto por las derechas como por las izquierdas con visión pluralista, no obstante, en la práctica se demostró ser un proyecto dominado por la extrema izquierda, con tolerancia o incluso favorecimiento hacia el separatismo, laicista radical, antirreligioso y con visible afán de proscribir por vía ideológica y hasta por ley los valores e identidades tradicionales. No extrañe que siendo así, se hayan unido al Bando Nacional, no solamente grupos monárquicos y fascistas, con los que se le suele asociar de forma exclusiva, sino también derechistas democráticos, pero defensores o respetuosos del orden, la unidad de España, el respeto a la propiedad privada, la religión y valores tradicionales.

Sabemos que al final, terminó el 1 de abril de 1939 ganando el Bando Nacional o Sublevado (integrado por la Comunión Tradicionalista, Falange Española de las JONS, la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), Renovación Española y Partido Nacionalista Español, como sus principales fuerzas políticas) al Bando Republicano o frentepopulista (Izquierda Republicana o Unión Republicana), el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Comunista de España (PCE), el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ). Pero no puede dejar de reflexionarse que, con las limitaciones y errores que pudo haber en el Bando Nacional, cabe pensar que aparte de la cuestión estratégica militar y la ayuda que pudo haber conseguido (ayuda que tampoco le faltó a los republicanos, y mayor, tanto de la Unión Soviética como de las democracias liberales), su victoria se debió también por la fidelidad y confianza que demostraron respecto al reconocimiento de la realidad del Espíritu y la trascendencia, frente al materialismo y naturalismo del bando contrario.

Pésele a quien le pese, pero España fue de los pocos lugares en que los rojos fueron vencidos. Mal les puede sentar a quienes cantan conscientemente y sin actitud vergonzante,  la letra de la Marcha del partido salvadoreño ARENA, donde en una parte se dice: “El Salvador será la tumba donde los rojos terminarán, salvándose aquí América, nuestra América inmortal”. Digo que mal les sienta, porque en realidad, lejos de ser su tumba el Pulgarcito de América, fue donde se negoció con ellos y se disolvieron, que no reformaron, cuerpos de seguridad, dándosele a la izquierda guerrillera cuotas de poder político, sin participar en elecciones. ¡Vaya sarcasmo!

Si en mi país, El Salvador, las derechas no reencuentran su identidad ideológica y principios, dejándose por el contrario doblegar por la presión de la ingeniería social mundialista, traicionando así a sus fundadores y a las convicciones de la mayoría de sus partidarios; si no se reforman, purgando de puestos de poder a oportunistas, corruptos e ineptos y abogando por que prime la ética en el ejercicio del desempeño de los funcionarios en la cosa pública y en sus partidos; si no usan la inteligencia y la valentía para vencer lo “políticamente correcto” y llamar pan al pan y vino al vino, a pesar de que se salga del discurso “bien pensante”; si no se hacen responsables de sus errores y enderezan rumbo, intentando convincentemente recuperar la confianza y credibilidad defraudadas, entonces, no sorprenda que no sea solamente la izquierda en general la que continúe gobernando el país, sino que sea una de corte populista, intolerante, que insulta y amenaza a sus opositores,  que no escatima con advertir cque puede llevar la agresión a las calles si no se hacen las cosas como a ellos les place, la que acabe ganando las elecciones en 2019, sea de la mano del actual partido en el gobierno, sea con el demagogo maquiavélico peligrosamente bien ubicado en y dominando las redes sociales, pero infeliz aunque comprensiblemente, con popularidad también fuera de ellas.

El Salvador está lejos aún de la crisis política de su vecina hermana nación nicaragüense. Tampoco se puede comparar su situación actual con la que precedió al Alzamiento Nacional. Pero sí existe efervescencia, intolerancia, un ambiente de odios y revanchismo, la mentira y manipulación utilizadas como moneda corrientes por todos, pero de manera especial por medios afines al maquiavelismo populista, instituciones desprestigiadas y fricciones entre el ejecutivo con el judicial, diputados indolentes y que no escarmientan de sus errores e imprudencias, por más vituperados que estén por la mayoría de ciudadanos. Partidos desgastados, impopulares, fomentando o permitiendo corrientes en contradicción a los principios de la mayoría de sus bases. El panorama es preocupante y precisa que se reaccione a la altura de las circunstancias.

Dejo a la consideración de los lectores extractos de algunos párrafos del Mensaje del General Francisco Franco en el día del Alzamiento Nacional. De no ser españoles, cambien allí donde diga “España”, o “españoles”, su propio país de origen y gentilicio. Adapten si lo encuentran posible y adecuado, el mensaje al contexto en donde viven. No se limiten a la letra del texto que habla de una lucha armada y consideren que se puede retomar como lucha ideológica, política o cultural. Pongan allí donde se mencionan a quienes Franco consideraba enemigos y problemas concretos de España en su época, a los propios que tengan ustedes aquí y ahora. Hecho todo esto: ¿no estarían dispuestos a asumir el espíritu de este texto y levantarse decididamente a proteger con todos los medios legítimos posibles a su propia patria, de aquellas ideas y personas que ponen en peligro la institucionalidad, la ley natural, el orden público, la economía, la veracidad en los medios de comunicación, el respeto y libertad de disenso?

He aquí las palabras de Franco. Sea para nosotros motivos de reflexión e insuflo de fuerza para nuestra propia lucha:

"¡Españoles! A cuantos sentís el santo nombre de España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la patria, a cuantos jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa.

La Constitución, por todos suspendida y vulnerada, sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley; ni libertad, aherrojada por la tiranía; ni fraternidad, cuando el odio y el crimen han sustituido el mutuo respeto; ni unidad de la Patria, amenazada por el desgarramiento territorial, más que por regionalismos que los Poderes fomentan; ni integridad ni defensa de nuestra frontera, cuando en el corazón de España se escuchan las emisoras extranjeras anunciar la destrucción y reparto de nuestro suelo. La Magistratura, cuya independencia garantiza la Constitución, sufre igualmente persecuciones y los más duros ataques a su independencia. Pactos electorales, hechos a, costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a Gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas formaron la máscara de legalidad que nos presidía.

Al espíritu revolucionario e inconsciente de las masas, engañadas y explotadas por los agentes soviéticos, se ocultan las sangrientas realidades de aquel régimen que sacrificó para su existencia 25 millones de personas, se unen la molicie y negligencia de autoridades de todas clases que, amparadas en un Poder claudicante, carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden en el imperio de la libertad y de la justicia.


¿Es que se puede consentir un día más el vergonzoso espectáculo que estamos dando al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con proceder cobarde y traidor, entregándola sin lucha y sin resistencia?
¡Eso, no! Que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla".


sábado, 24 de junio de 2017

FRASES PARA REFLEXIONAR (I)


1. Muchos te conocen pero pocos saben quién eres.

2. El necio es sabio en su propia opinión.

3.Cualquier cosa que digas, será mal interpretada.

4.El orden de las mentiras, no altera la decepción.

5. Reprende al amigo en secreto y alábalo en público.

6. Gritas tanto tu actitud que no escucho lo que dices.

7. Pensar es moverse en el infinito. —H.D. Lacordaire

8. Las grandes mentes discuten ideas; las mentes promedio discuten acontecimientos; las mentes pequeñas discuten con la gente.-Eleanor Roosevelt.

9. Incluso si no estas en el camino correcto, serás atropellado si te quedas sentado.-Will Rogers.

10. Es la marca de una mente educada ser capaz de entretener un pensamiento sin aceptarlo.-Aristóteles.


Frases tomadas de los sitios a los que se puede acceder mediante los siguientes enlaces:
https://tomatusnotas.com/65-frases-de-reflexion/
https://www.lifeder.com/frases-inteligentes-cortas/

jueves, 29 de diciembre de 2016

Edad Media: ¿tierra plana?

A veces nos topamos con situaciones inesperadas pero con feliz término. Encontramos cuestiones que no estábamos buscando, pero que sorpresivamente nos saltan a la vista mientras hacemos otra cosa. Para el caso, yo sabía que Sto. Tomás escribió sobre la tierra...¡redonda!, pero no recordaba dónde. Ahora, gracias a un estimado amigo que me compartió un enlace de la  Parte Primera, Cuestión Primera de la Suma Teológica, logré ubicarlo.

Como sabrán, la oficialidad académica nos enseña que los Medievales creían que la tierra era plana y que en sus límites habían monstruos que devorarían a los marinos que se atrevieran a pasar por esos linderos. ¡Oscurantismo al mil por ciento! Sin embargo, como otros tantos temas históricos, personalmente no me extrañaría que un sano y científicamente bien elaborado revisionismo histórico pudiera arrojarnos a la luz una versión un tanto distinta.

No pretendo aportar una investigación si quiera del tema, sino apenas unas consideraciones.

Parto de una pregunta: en caso de que realmente los antiguos y medievales hayan creído en una tierra plana, ¿se trató de una opinión o pseudociencia establecida que representaba una creencia popular, la noción común de las élites intelectuales de ese entonces? No tengo la respuesta. Solo puedo decir que al menos uno de los más grandes intelectuales medievales y de todos los tiempos, Sto. Tomás de Aquino, enseñaba que la tierra era redonda. Cito: “ A diversos modos de conocer, diversas ciencias. Por ejemplo, tanto el astrónomo como el físico pueden concluir que la tierra es redonda. Pero mientras el astrónomo lo deduce por algo abstracto, la matemática, el físico lo hace por algo concreto, la materia. De ahí que nada impida que unas mismas cosas entren dentro del campo de las materias filosóficas siendo conocidas por la simple razón natural, y, al mismo tiempo, dentro del campo de otra ciencia cuyo modo de conocer es por la luz de la revelación divina. De donde se deduce que la teología que estudia la doctrina sagrada, por su género es distinta de la teología que figura como parte de la filosofía” (Suma Teológica, I, q. 1, a. 1, ad 2). En esta cuestión, el Aquinate habla de los distintos tipos de conocimiento que aportan la ciencia y la fe, y en la cita el ejemplo de cómo, precisamente, puede conocerse la redondez de la tierra, a través de distintas materias o estudios científicos.

Cabe preguntarse: ¿esta asunción de la redondez de la tierra era apenas algo sostenido por Sto. Tomás? ¿Por él y otros pocos? ¿Tuvo alguna réplica o “burla” de los intelectuales de la época? Ignoro que la Iglesia o famosos intelectuales contemporáneos le hayan refutado y mucho menos condenado esta afirmación. Y si existe algo en este sentido, agradecería me proporcionaran fuentes que lo certifiquen. Como primera conclusión, creo que puede afirmarse mínimamente, que algunos intelectuales sí sostenían que la tierra era redonda y no fue un descubrimiento renacentista ni de la modernidad. Incluso, poniendo atención a la cita, Sto. Tomás pareciera presentar este hecho como algo corriente, no como materia de controversia.

Otra consideración, que no brinda nada concluyente, pero sí al menos, mueve a reflexión, es el hecho de que tanto en figuras literarias de la Biblia como en la iconografía cristiana, se representa al mundo como “orbe”, orbis terrarum. Los Salmos cantan las glorias de Dios “que llena el orbe de la tierra” y esta imagen se repite con cierta frecuencia tanto en este libro como en otros de las Sagradas Escrituras. Y respecto a la iconografía cristiana, baste poner un ejemplo, para nada único, pero sí emblemático: el Cristo, bendiciendo con su mano derecha y sosteniendo el “globo terráqueo” en la izquierda. Imagen muy corriente tanto en pinturas, como en mosaicos occidentales e íconos bizantinos, durante toda la Edad Media. ¿Por qué esta representación de la tierra de forma redonda? ¿Tiene un fundamento ajeno a la realidad física del mundo? En todo caso, desconozco que fuera objeto de reprobación. Por el contrario, resultaba algo común.

Como conclusión, estos detalles y otros más que podrían adjuntarse, me dan pie a preguntarme si un estudio serio más exhaustivo podría realmente arrojarnos matices diferentes de la manera de ver cómo en verdad los estudiosos medievales concebían al planeta tierra en su geometría.


sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Disidencia conservadora = odio universal? Breves reflexiones sobre Trump, la migración y lo identitario

A ver... Sobre Trump y sus políticas migratorias. Que eso signifique a la fuerza y con conciencia utilizar un “discurso de odio”… ¿Ser disidente de otros pensamientos o idearios implica necesariamente odiar a los contradictores que los sustentan o a las personas que puedan verse afectadas con las políticas a ejecutar como opositor? ¿Es intrínsecamente perverso que un Estado quiera un mejor control migratorio y que sea un tema que les preocupe a sus nacionales por sus repercusiones económicas, políticas e identitarias? ¿No es odio sino mera "catarsis reivindicativa" la de grupos masivos que queman banderas gringas, insultan y golpean a quienes apoyaron a Trump? ¿Rompemos las reglas del juego democrático cuando quienes ganan no son los que nos caen mejor y nos hacemos de la vista gorda cuando los nuestros se muestran pendencieros, montoneros y abusones?

Pésimas políticas que obvian una mejor compresión y aproximación al problema migratorio en USA y Europa, sumado a los malos modelos socio-económicos de los países de donde se migra, han permitido que este problema llegue a unas proporciones cuya complejidad de por sí,  demanda un tratamiento delicado pero lastimosamente no se puede postergar tomar medidas y por tanto, algunas se harán sin la idoneidad que se requeriría para evitar en lo posible afectar tanto a tantas personas. La cuestión es que no me parece correcto reducir la problemática a concentrarla a su dimensión humanitarista. Hay otras también, y sólo el equilibrio de darle atención a todas podría encauzar políticas mejores. No hacerlo así sería utópico, irrealista, sofista y peligroso, al punto de fraguar una potencial desestabilización y guerra Civil interna.
Hay mucho que analizar. Y obviamente, los análisis se hacen desde diferentes presupuestos teórico/ideológicos. Quisiera partir de que no soy indiferente al padecer ni a las necesidades de nuestros hermanos hispanos ni de los migrantes en general. Hay varias causas que provocan la inmigración y en parte, son de corte estructural, por la pobreza (en todos los sentidos) de sus países de origen, falta de seguridad, deseo de superación, etc. Dicho esto, sin embargo, creo que hay que tratar de ser más amplios y ver las cosas en su contexto. Es decir, para el caso, se trata de políticas migratorias de Estados Unidos y me parece natural que velen en primer lugar por sus intereses y secundariamente, por los de otros grupos migratorios. Por otro lado, no es lo mismo migrar legal que ilegalmente.
Es obvio que los ilegales migraron así porque no podían hacerlo legalmente. Pero, debería ser entendible también, que por su ilegalidad, no tiene derecho a estar allí. Eso es algo de fácil comprensión y de aplicación universal, en el tiempo y espacio. Si queremos verlo de otra forma, admitamos que más allá de discusiones legales, pudiera haber por decirlo así una "lucha por la supervivencia y oportunidades", y en las luchas con frecuencia se saltan muchos aspectos legales y a veces hasta éticos, en aras a intereses, sea porque son de orden superior, sea simplemente porque los reivindican con fuerza y activismo. Si esto es así, y le concedemos esa "beligerancia" a los migrantes ilegales, de nuevo, tengamos la apertura para tratar de entender que los nacionales NO TENGAN A LA FUERZA PORQUÉ ACEPTAR ESA SITUACIÓN.

De nuevo, restringirlo todo a una visión humanitarista implica relegar a la marginación otros aspectos TAMBIÉN importantes. No se puede ver como malvado que haya quienes tengan en cuenta la cuestión fiscal y económica PENSANDO EN PRIMER LUGAR en sus nacionales, en su país como conjunto y no en segmentos poblacionales que viven ilegalmente en su nación.
Sobre el aspecto identitario: es un fenómeno que va cobrando auge a pasos acelerados, precisamente, porque una política mundialista migratoria insensata ha permitido no solo la migración que es algo constante, normal, en la historia, sino, LA MIGRACIÓN MASIVA DESCONTROLADA. Y con ello, quiero traer a colación lo de que "Estados Unidos es un país de inmigrantes". Por supuesto. Pero usualmente al mencionarlo, quisieran muchos hacer pensar que Estados Unidos significa la suma de un montón de pueblos con diferentes etnias, tradiciones y lenguas. Lo cual...NO ES VERDAD. Solo relativamente hace unas décadas se ha dado una explosión demográfica con diversidad étnica. Estados Unidos fue construido (y no sin numerosas crueldades y políticas criticables) principalmente por ingleses, holandeses y alemanes. Bajo una visión "libertaria", y cuño protestante-masónico. En un sentido más amplio, Estados Unidos recoge a su manera, mucho de la civilización occidental europea, en sus instituciones, legislación, mentalidad, aunque obviamente, con la impronta filosófico-histórica de la modernidad. Si se fuera asimilando de manera constante y profunda, elementos socio-culturales diferentes, es innegable que lo que se realizaría un cambio profundo y su núcleo identitario acabaría disolviéndose hasta transformar a los Estados Unidos en otro nación diferente, quizá hasta sin continuidad con su caracterización histórica.

Dentro de estas reflexiones, no estoy tratando de llamar a adherir o condenar estas bases fundacionales, sino de reconocerlas, entre otras. Y con sus matices, han conservado su vigencia, incluso ensanchando Estados Unidos su "destino manifiesto" de árbitro mundial, que tuviera antes Inglaterra.
 Por más que la identidad no se deba concebir sin dinamicidad y capacidad de reinvención, no debe extrañar que si quedan suficientes personas que reclaman para sí ciertas preferencias étnicas y culturales, traten de defenderlas de aquellos que vean como AMENAZA a estas (sea que la amenaza sea real o tan solo una percepción).

Hoy en día cierto multiculturalismo utópicamente pretende promover la coexistencia y asimilación de culturas diferentes, todas en convivencia pacífica, como si esto realmente pudiera suceder con solo buena voluntad. Pero la historia misma se encarga de desmentirlo. Porque una cosa es buscar entendimiento y evitar conflictos innecesarios, pero otra distinta es la de obligar a mezclar y a aceptar todo lo diverso, como en la actualidad.
¿Cómo podría esto suceder, por ejemplo, con los inmigrantes musulmanes que postulan la implementación de la Sharia en sus países de acogida? ¿Cómo pretenden que se manejen políticas públicas con un pueblo dividido étnica y axiológicamente, entre otras divisiones más? Otro  ejemplo más cercano, la cuestión del aborto y la homosexualidad, no en cuanto a lo ideológico que tienen, sino a su tratamiento en el espectro público. ¿Pretenden los liberales que los que no lo son deban callar y tolerar la validación legal de estos temas? Y viceversa. Otros numerosos ejemplos lo que demuestran es que no tiene sostén un modelo pluralista cuando la axiología es muy desemejante. A fuerza, las antinomias provocaran conflictos...abiertos.
Por tanto, no extrañe que en USA y Europa se estén manifestando los que no aceptan modelos donde sus principios y valores quedan en la práctica ninguneados y destrozados. Más que buscar que se avale esto, lo que pretendo es visibilizar el problema y señalarlo. Esto no se arregla con meras decisiones bien o mal pensantes de élites políticas, y mucho menos, de los pretendidos intelectuales.vista gorda cuando quienes ganan no son los que nos caen mejor? Pésimas políticas sobre un mejor tratamiento del problema migratorio en USA y Europa, sumado a los malos modelos socio-económicos de los países de donde se migra, han permitido que el problema llegue a unas proporciones cuya complejidad demanda un tratan delicado pero lastimosamente no se puede postergar tomar medidas y por tanto, algunas se harán sin la delicadeza que se requeriría para evitar en lo posible afectar tanto a tantas personas. La cuestión es que no me parece correcto reducir la problemática a concentrada en su dimensión humanista. Hay otras también y sólo el equilibrio de darle atención a todas podría encauzar políticas mejores. No hacerlo así sería utópico, irrealista, sofista y peligroso, al punto de una potencial desestabilización y guerra Civil interna.

lunes, 1 de agosto de 2016

Pedro Varela, democracia y la persecución selectiva del pensamiento disidente

Vivimos bajo una era dominada por el paradigma democrático. Democracia ha venido a identificarse en el imaginario y en el discurso estándar con "gobierno" o "política". La asimilación a nivel popular de que es el modelo "non plus ultra", se corrobora cuando en ocasiones surgen voces críticas o discordantes con sus presupuestos, formas, o entramado de canalización política. Inmediatamente tal criticismo se presenta de forma seria y analítica, las reacciones suelen ser de apología apasionada, descalificación con frecuencia ad hóminem a quien se atreve a cuestionar el statu quo e incluso, la penalización, con sanciones morales, económicas o cárcel a quienes se atreven a cuestionar dogmas caros a las élites encargadas de promover y sostener el sistema al que llaman "democrático".

Es curioso cómo los ideales democráticos de "Libertad, Igualdad y Fraternidad", de pretendida universalidad, en realidad, bajo el sistema imperante en occidente, de raíces ideológicas revolucionarias, se aplican de forma selectiva. Porque en la práctica, ni todos somos tratados como iguales, ni tampoco somos libres de sostener pública ni activamente cualquier tipo de pensamiento,  ni tenemos la hipocresía de pretendernos "hermanos", cuando no tenemos la misma paternidad ni en el orden ideológico ni axiológico ni espiritual. Se crearon leyes liberales para garantizar la concreción de estos principios, teniendo además, fundamentos socio-políticos con fuerte componente filosófico, en que prima lo cuantitativo sobre lo cualitativo. Se buscaba un difícil equilibrio entre la primacía de la voluntad de la mayoría y a la vez, la libertad y representación plural de diversos sectores y agentes sociales.

Pero, más allá de las críticas que merezca la democracia, entendida tanto como forma de elección y representación política, como el fundamento cosmovisivo orientador del ethos y pathos social, históricamente, bajo la modernidad y la posmodernidad, la democracia de cuño liberal no ha sido sino un espejismo artificioso. La apariencia externa, las instituciones, las elecciones, la conformación de partidos políticos, el acceso a una diversidad de ofertas culturales, políticas e ideológicas, permiten a las masas creer que son ellas las que tienen el poder y que están bien representadas, cuando, yendo más en lo profundo del sistema, se descubre que al final, siempre son élites las que terminan decidiendo el rumbo de las naciones, así como son ellas las que dictan los límites de la libertad, quiénes han de ser premiados o castigados moralmente. Para ello, se sirven, precisamente, de cúpulas dentro de los partidos políticos, círculos intelectuales enquistados en universidades y centros educativos o de difusión cultural, así como de líderes religiosos, de opinión, medios de comunicación y en general, de toda instancia que les pueda servir de eco y promoción de sus ideas e intereses, que con frecuencia, no necesariamente coinciden (al menos íntegramente) con los de las instituciones a las que pertenecen.

Es verdad que por su naturaleza liberal, la democracia contemporánea abre un espacio bastante extenso a distintas formas de pensamiento. Pero, dado que esta democracia existe no solo como forma externa, instrumental, de elección y representación, sino además, como una especie de por así decirlo, "religión" o establecimiento ideológico-moral, hasta cierto punto, es previsible que sus apologistas y los que le dan vigencia, se sientan en la necesidad de criticar, señalar, reprimir, combatir o hasta eliminar, a quienes sean identificados por ellos como amenaza seria al sistema. Y tales amenazas pueden detectarse atacando a sus ideales, objetivos, estructura o fundamentos mismos.

Pero, vale la pena señalarlo, el celo democrático, no sin cierta coherencia interna con su auto-preservación, tiene su pericia al punto de desplegar su fuerza coercitiva no solo cuando se considera atacado el sistema en sus bases, sino incluso cuando se ponen en duda o no se aceptan a rajatabla, las narrativas con visos de metarrelatos históricos, que inculca de forma dogmática (dogmas laicos, pero dogmas, al fin y al cabo) en el imaginario colectivo. No se permite el cuestionamiento, el matiz, la revisión, so pena de poner en riesgo la modelación del pensamiento y los intereses que defienden las élites semiocultas que gobiernan a los gobernantes.

Una hoz y martillo son permitidas. Se estampan en camisetas, libros, boinas, etc. Y no importa que hayan muerto alrededor de 100 millones de personas por quienes mostraban su "respeto" a dicha simbología y su ideología asociada. Sus adeptos no pocas veces incluso en organizaciones oficialmente reconocidas por los gobiernos se proclaman ufanamente como "revolucionarios" o "antisistema", sin que los verdugos democráticos les caigan encima con sus hachas justicieras. Cientos de miles murieron o sufrieron estragos por las bombas norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, pero ignoro que existan organizaciones que les estén pidiendo indemnizaciones millonarias a los gringos o que cada año produzcan películas y documentales sobre este espantoso evento. Pero, si se tiene la "desgracia" de ser fascista, nacionalsocialista, monárquico, católico tradicional o en general, una persona con principios y valores tradicionales dispuesta a defenderlos de veras, entonces la intolerancia de los tolerantes se detona rabiosa e inmisericorde. Y menciono a estos grupos, no porque los considere con igual valor, sino, porque somos los que estamos en las mira de enemigos comunes y además, compartimos no pocos ideales e intereses.

En julio de este año, por cuarta vez, el historiador revisionista español, Don Pedro Varela Geiss, fue detenido, su domicilio fue registrado por la policía, tras derrumbar la entrada, estando él ausente, sus secretarias arrestadas y su Librería Europa, precintada, decomisándosele más de 15.000 libros y equipos informáticos. Pasó unos días detenido y tuvo que pagar, con la ayuda de un benefactor, 30.000 euros como fianza para no ir a prisión ¿Su delito? Hacerse cargo de la edición y venta de libros, entre los que existen algunos que tratan sobre el revisionismo histórico, política y pensamiento de vías nacionalistas. Es indiscutible que este tipo de literatura hace un diagnóstico socio-cultural en que salen a la luz muchos aspectos que vulneran la pretendida impecabilidad y corrección tanto del sistema en su conjunto, como el de sus peculiares interpretaciones históricas. El material que brinda la Librería Europa, de la cual Varela es propietario, más allá de si se acabe coincidiendo total o solo parcialmente con sus contenidos, en realidad, visto desde una perspectiva que toma en cuenta las reglas del juego en democracia, tan solo constituiría la existencia de una alternativa, un espacio, dentro de la pluralidad.

La democracia liberal blasona laicismo, relativismo y agnosticismo. Sus defensores intelectuales la conciben como una forma racional y civilizada de gobierno. El ágora del debate, por antonomasia. Sin embargo, en casos como el de Varela, es decir, cuando detectan alguien que de forma decidida, activa y pública, se atreve a negar la validez de algunos de sus fundamentos o principios, o fomenta la revisión de sus dogmas, las reglas  ordinarias del juego se suspenden y las élites hacen acopio de otras normas de orden superior, según su punto de vista y conveniencia. Quien normalmente debería ser visto como otro socio más dentro de la sociedad democrática, como un contrincante con quien se pudiera discutir, con su propio espacio y libertad de expresión, se convierte en un enemigo a contener, neutralizar o aniquilar, si fuera necesario. Y es que, recuérdese que antes de llegarse a la muerte, existen otras formas sutiles (o no tanto) de ir aniquilando a una persona. La persecución, la difamación, las querellas, el ostracismo, el irrespeto a su dignidad o a sus identidades, pertenencias, proyectos, seres queridos, la división, la coerción, el despliegue de gente que se le ponga en contra, insultando, burlándose, poniéndole trabas, el agotamiento y así tantas otras posibilidades de afectarle, pueden ir acabando con la moral, la estabilidad intelectual, emocional e incluso, con la vida de quien se enfrente de forma constante a estos escollos.

He escuchado varias conferencias de Don Pedro Varela. No ignoro su ideología política. No la comparto, pero también me atrevo a reconocerle aspectos positivos y aciertos a concreciones históricas de dicha ideología. Con todo, debo decir que más que promocionar a un partido o movimiento político específico  reduccionistamente, a Don Pedro lo que le he escuchado con delectación y admiración por su elocuencia, es la divulgación de principios y valores occidentales tradicionales. Liderazgo, amor a la propia identidad, respeto a las ajenas, defensa de la vida, valoración de la belleza en el arte, cultivo del espíritu de compromiso con los grandes ideales, asumir el sacrificio, no aceptar la decadencia, luchar por causas justas, buscar la superación personal, estudiar nuestra historia e incentivar nuestro intelecto. Esto y más, son contenidos constantes en sus discursos.

El talante del líder abnegado, del católico sincero, del divulgador comprometido, del revisionista serio, que nos demuestra de Don Pedro, a mi juicio, cubre con creces los yerros o las cuestiones con las que no logremos coincidir. ¡Cuán lejos, a Dios gracias, del espíritu muelle, hipócrita, pragmático, utilitarista, cobarde, minimalista, burgués, pagado de sí mismo, oportunista, maquiavélico, imbuido de falsos respetos humanos, sofístico, que encontramos en tantos pensadores y políticos que por más extravagancias, mentiras, errores y doctrinas perniciosas que defiendan, no solo no son acosados ni sancionados por la policía del pensamiento del sistema, sino a veces, se les congratula y brinda posiciones privilegiadas!

Desde el Pulgarcito de América, como hijo de la España eterna, hago público reconocimiento de este luchador, quien a pesar de sufrir tantos problemas y persecución, se mantiene en pie, con entereza y dignidad. Estamos en horas de tinieblas y ocaso civilizatorio. Don Pedro Varela es de los profetas que denuncia los males de nuestra época, pero asimismo, invita a vivir, con sus palabras y ejemplo, en la fidelidad a las causas nobles. Nuestra consigna actual es resistir. Aun sabiendo que fuera de una intervención divina, no vamos a ganar. El ejemplo de Varela nos sirva de ejemplo y acicate. Elevemos plegarias para que se mantenga firme e incluso, crezca en conocimiento de la verdad y en la gracia de Dios, con la fuerza necesaria para no cejar nunca aún con el costo de su vida. Pidámoslo también para nosotros mismos.

















sábado, 13 de junio de 2015

Jean Raspail: visionario del actual problema de la inmigración masiva descontrolada

No hay nada más estremecedor que la crudeza de la realidad, cuando en ella se viven las escenas que en la narrativa dramática o trágica apenas parecen restringirse al campo de la imaginación literaria o a hipérboles oscuras y pesimistas de la posibilidad  de futuros cercanos con presagio de caos. 

Este es el caso de la obra "El campamento de los santos" o "El desembarco" (en ediciones más recientes) del escritor y explorador francés Jean Raspail, publicada en 1973.

martes, 2 de junio de 2015

Ante el ocaso de occidente: una trinchera, un castillo....

El ser humano, en el devenir de la historia, ha ido construyendo una serie de instituciones y civilizaciones, pletóricas de diversidad de formas, contenidos, antigüedad y extensión. Algunas, han sido universales que se desprenden del ser mismo del hombre que necesariamente busca su propia conservación, no solo individual, sino social, colectiva. Otras, son muestra de una reflexión más original, contextual, de algunas comunidades y sociedades. La producción y conservación de las características básicas que conforman la identidad (o identidades) de los pueblos, ha perfilado a través del tiempo y del espacio, cierta "subjetivación" societal, a la que se la percibe con cualidades y defectos más propios de entes individuales, con personalidad.

Pero, ni la identidad ni la historia, son estáticas. Cada civilización sufrió transformaciones, tanto a nivel general, como  en ya subproductos de la misma. Pónganse el ejemplo en el que nos centraremos: la civilización occidental. Conjunto influenciado por la filosofía griega, el derecho romano y la religión cristiana, entre sus elementos más importantes, sin obviar la existencia de otros, en distintos ámbitos, como el germánico. De esta amalgama, que en su forma más madura conformó a la realidad político- socio- religiosa de la CRISTIANDAD, surgieron diversas sociedades con mayor especificidad, de acuerdo a características de su contexto espacial, lengua, intercambiso comerciales, migraciones e idiosincrasias de sus gentes, que en buena medida, se aparcelaron en naciones, que pese a sus diferencias reales y algunas muy marcadas, se sabían parte de un conjunto superior, con una cohesión cosmovisiva y una serie de experiencias y narrativas de la vida, de lo cotidiano, de lo sagrado, que conservaban en común. 

El surgimiento de nuevas ideas y paradigmas, así como el debilitamiento y decadencia en las instituciones antiguas, entre otros factores, fueron gestando cambios sustanciales en la civilización occidental.