Un espacio para la reflexión y la creatividad desde mentes y espíritus políticamente incorrectos. Textos desde la trinchera tradicional y pensamientos edificando el Castillo empíreo-terrenal donde la realidad y la fantasía tienen su punto de encuentro.
Castillo en el desierto
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domingo, 3 de marzo de 2019
Libro del Orden de Caballería
Compartimos en esta entrada el enlace para acceder a la obra "Libro del Orden de Caballería" del polifacético Ramón Llull.
Pinche aquí para acceder
lunes, 3 de julio de 2017
El hombre de la generación de 1500 es el constructor más decisivo de la historia de España.
España tiene a lo largo de la Edad de Oro un promedio de ocho millones de habitantes, la mitad que Francia y casi una quinta parte que Europa. ¿Cómo tan pocos pudieron imponer su hegemonía sobre tantos? ¿Cómo ejércitos exiguos pudieron apoderarse de imperios como el azteca y el inca? ¿Qué tipo de hombres producía aquella familia, universidad, Iglesia y sociedad? ¿Qué fuerza los cohesionaba, para significarse tanto no ya sobre la mediocridad del tiempo de Enrique IV, sino sobre las exigencias del Renacimiento y Humanismo? No basta acudir a la astucia, que también es un valor humano, si bien poco trascendente.
La respuesta está en el hombre, protagonista de la historia y situado en el ambiente de Enrique IV, en el de los Reyes católicos, Carlos V y Felipe II. Los Reyes Católicos realizaron la reforma del episcopado, de la mayor parte de los religiosos, de la enseñanza universitaria y de parte del clero secular, y sanearon el ambiente de la corrupción y abuso de poder. Se formó un pueblo hondamente cristiano en muchos estratos sociales. Una fe honda exige profunda ciencia teológica; ambas dan seguridad y exigencia a la persona. En 1500, Gómez García señala la estrenuidad, severidad y benignidad como armas de quien quiera batallar contra los vicios. Jaime Alcalá cristianizó la caballería, cubierta de gloria en la Vega de Granada (1515). El Arcediano del Alcor le dio estatuto de espiritualidad, hispanizando el Enchiridion militis christiani de Erasmo, que con acierto especial tradujo por Enquiridión del caballero cristiano (1525).
Tres años antes, en Manresa, Iñigo de Loyola, que aún no había trocado su nombre en Ignacio, dice que quien no responde a la llamada del rey eterno es digno de ser vituperado por todo el mundo y tenido por perverso caballero. El hombre de la generación de 1500 es el constructor más decisivo de la historia de España. No se puede interpretar la historia desde fuera de sus protagonistas, ni romper la unidad literaria de un hombre que escribe y enseña en latín y castellano, atendiendo sólo a una de sus lenguas, ni valorarlo sólo desde el aspecto literario sin atender al hombre en sí y a su proyecto. Aquellos hombres valoraban el deber de ser hombres y de hacer hombres que vivieran como tales en sociedad y la promocionasen y alcanzasen el destino de la vida: la salvación eterna. Puede el hombre de fines de 1993 estar o no de acuerdo con el de 1500-1600, pero tiene que reconocer la realidad de aquellas personas y, desde ella, explicar sus acciones y sus escritos.
(Melquíades Andrés, "Historia de la Mística de la edad de Oro en España y América", 1a Ed., BAC, Madrid, 1994, p.73)
lunes, 21 de noviembre de 2016
Identidades, sí. Identitarismo blanco, ¿no? Las contradicciones de la legitimación conceptual y axiológica en la democracia liberal
El pasado sábado 19 de noviembre, se realizó la Conferencia Anual del National Policy Institute (Instituto de Política Nacional) en el Edificio Ronald Reagan en Washington D.C. En la página de entrada de su sitio web, este Instituto se define así mismo como: "una organización independiente dedicada a la herencia, identidad y futuro de gente de descendencia europea en los Estados Unidos y alrededor del mundo. Fue fundado en 2005 por William Regnery y Samuel T. Francis , en conjunto con Louis R. Andrews. Es anfitrión regular de eventos públicos y conferencias; publicamos libros, periódicos, ensayos y blogs; producimos vídeos y archivos de sonido-todo dedicado al resurgimiento y florecimiento de nuestro pueblo". (Visitar su sitio oficial pulsando aquí. )
Se dieron cita personalidades reconocidas dentro de su círculo ideológico de derecha alternativa o identitaria, como Jared Taylor, Kevin MacDonald, Millennial Woes, Peter Brimelow, Richard Spencer, Jason Reza Jorjani, Bill Regnery y Sam Dickson. En el evento, que duró desde las 10: 00 am hasta la 01: 45 am (EST) del siguiente día, se dieron charlas y coloquios sobre temas como historia de los pueblos europeos, identidad blanca, la inmigración masiva y sus efectos, la corrección política y los medios de comunicación, escenarios con la presidencia de Donald Trump, entre otros más.
Se dio, asimismo, espacio para entrevistas, actos culturales, refrigerios y recesos.
Un evento de esta duración, con la cantidad de expositores y temas que tuvo, da mucho para hablar. En favor o en contra, dependiendo desde el prisma ideológico con que se le vea. Sin embargo, llama la atención cómo tantos medios tienden a ocultar con su silencio y falta de cobertura los contenidos desarrollados, para centrarse en gestos o detalles , no desprovistos de significación, pero que tomados aisladamente, por reduccionismo, obvian muchos aspectos que permitirían hacerse con una mejor comprensión de lo que realmente sucede allí.
Véase el caso de esta noticia, http://www.theatlantic.com/politics/archive/2016/11/richard-spencer-speech-npi/508379/, en que el sitio web The Atlantic lo que recoge es que hubieron varios asistentes que saludaron brazo en alto en el momento que Richard Spencer gritó: “Hail Trump, hail our people, hail victory!” ("¡Salve Trump, salve nuestro pueblo, salve victoria!"), replicando lo dicho.
Yo los estuve escuchando y viendo casi en la totalidad de la jornada. No recuerdo haber escuchado discursos de odio, ni llamados a ejercer la violencia contra no blancos. Las charlas fueron dictadas por personas inteligentes, con un lenguaje a veces hasta académico, racional. Pero, de todo esto, nada quedaría si nos atuviéramos a los que muchos medios quieren hacer resaltar, velada o directamente. Tal cual lo presentado en la noticia antes referida, pareciera que se trata de un grupo de nazis, supremacistas blancos, antisemitas (como suelen decir, cuando en realidad lo que critican es un anti-judaísmo específico, pero la semántica les resbala a muchos...). En algunos párrafos, The Atlantic hace algunas alusiones sobre quiénes son ideológicamente, pero estereotipadamente, con sesgo y sin mayor aclaración ni referencia a fuentes que ahonden en ello.
Si respetamos cómo se autodenominan y definen, son alternative right (derecha alternativa) Véase en inglés lo que es aquí. o identitarian movements (movimientos identitarios) Ver vídeo aquí.. No nazis, no cons, mucho menos neocons, aunque converjan en algunos puntos. Lo que quiero hacer notar es que la distinción ayuda a evitar la confusión y es fácil por vía de simplificación llamar "facho" a todo aquel que defienda en alguna medida su herencia étnica blanca, valores conservadores e identidades europeístas. Con aplicar este cartelito, peyorativamente, parece bastar para negar toda validez a lo que se tenga que decir o sostener. Pero hay grupos que pueden llegar a pelearse entre ellos mismos incluso, que retoman estos aspectos, son diferentes, por matices de ethos y pathos, estilos, papel que juega en ellos lo religioso/espiritual, visión de extensión y poder del Estado, sentido más comunitario o individualista, incorporación o rechazo de medios violentos y discursos de odio, etc.
Los conozco a ellos, es decir, a los de la alt-right (derecha alternativa) y su discurso no es el típico incendiario de extremistas de derechas. Tienen varios de ellos doctorados y gente intelectual, profesional, su perfil no es bajo. Admiten debates públicos y que les cuestionen. Si a priori se les quisiera descalificar en todo su pensamiento o propuestas, es una opción, sin dudas. Pero me parecería llamativo, en la medida que se han mantenido en los límites del sacrosanto pluralismo y el paradigma del sistema.
Me pregunto porqué tras la llamada "Ilustración", la tolerancia (que con algunos se muestra más bien RANCIA), el pluralismo y la demolatría, cuando lo que muchos se atreven a defender no concuerda con los gustos, sentir, agendas ni valores de los defensores de lo políticamente correcto, entonces, ya no es democrático, es inaceptable, no merece siquiera ser debatido y se multiplican actitudes por el estilo, contradiciendo las reglas del juego democrático que se toman con religioso acatamiento y veneración. Hay minorías que valen infinitamente y muchedumbres que no DEBEN contar. El testimonio de medio centenar de algunos llega a ser el foco de atención de los medios estándar pero cientos de miles organizados manifestándose con otras ideas y valores apenas y logran un párrafo, un par de minutos y no sin criticismo, por supuesto. ¿De esta "democracia" estamos hablando?
Tratando de dejar hasta cierto punto nuestra ideología, cosa que no creo del todo posible ni deseable, quisiera apuntar a que existen grandes temas que ameritan ser discutidos por su complejidad y porque tienen repercusiones en la vida práctica. Por ejemplo, una cosa es el fenómeno migratorio, lo más normal que pueda haber en toda la historia. Pero cuando llega al grado de convertirse en migración masiva descontrolada, hay varios factores a tomar en cuenta: económicos, políticos, espaciales/ambientales, demográficos, identitarios, socio-culturales, derechos humanos, etc.
Entre una aproximación reduccionista que se concentra en tan sólo uno o un par de estos puntos, sin tomar en cuenta que otros también importan, y una aproximación idealista, demasiado teoricista, que crea que en corto plazo se puedan atender adecuadamente todos los puntos en cuestión, pienso que nos estamos situando frente a la agrupación colectiva de tendencias bajo ejes diferentes y encontrados. Unos, parecieran preocuparse por segmentos minoritarios vulnerables y su destino. Otros, retoman una preocupación por el futuro de su herencia étnica y su cultura. Decirles a ambas tendencias que están totalmente equivocadas, me parece incorrecto. Lo que me llama la atención es que mientras el primer grupo suele ser entendido y aceptado con facilidad, a los otros parece que no se les quiere o puede entender, por tratarse de gente blanca y de cultura occidental, conservadora y que quieren defender su herencia. Extraña esta incomprensión con tendencia a condenación, porque muchos entenderían si se tratara de pueblos de color colonizados por blancos, que quisieran preservar sus etnias y cultura amenazadas de desaparecer o ser transformadas por los "inicuos" occidentales. Hay mucho de doble estándar y prejuicios. Sin olvidar cuestiones de legalidad, fisco, crimen y más, que no se pueden obviar sólo por "humanitarismo" o bonhomía. En conclusión: temas complejos, y no se puede censurar a priori a quienes desarrollan algunos de los problemas como si sus preocupaciones no tuvieran validez alguna. Mejores políticas más sensatas evitarían que se dieran estos problemas y con ellos, el surgimiento de estos grupos políticamente incorrectos.
La antropología física y la genética tendrán cosas importantes que decir sobre la diversidad humana. No me extenderé en ello. La cuestión es que la ciencia misma debate. Mucho más cuando se trata de ideas y opiniones. Una tesis se adversa con otra. Pero ahora, se demonizan tesis sin con frecuencia escuchar realmente el desarrollo del opositor. Y lo que es peor, se le pretende negar espacio para exponer. Allí hay algo sintomático. Por otra parte, ya en antropología sociocultural, es totalmente susceptible de estudiarse estos temas, y pienso en específico, desde la vertiente de lo identitario, que no se restringe a lo racial- físico sino que se expande hacia lo étnico- cultural. Recordemos que independientemente de los juicios de valor que hagamos, existe toda una vivencia, imaginarios, contextos, discursos, estilos, estéticas, valoraciones, experiencias en torno a las identidades, que importan cómo fenómeno. Y que hay que tratar de comprenderlos sin apriorismos.
sábado, 12 de noviembre de 2016
¿Disidencia conservadora = odio universal? Breves reflexiones sobre Trump, la migración y lo identitario
A ver... Sobre Trump y sus políticas migratorias. Que eso
signifique a la fuerza y con conciencia utilizar un “discurso de odio”… ¿Ser
disidente de otros pensamientos o idearios implica necesariamente odiar a los
contradictores que los sustentan o a las personas que puedan verse afectadas con las políticas a ejecutar como opositor? ¿Es intrínsecamente perverso que un Estado quiera
un mejor control migratorio y que sea un tema que les preocupe a sus nacionales
por sus repercusiones económicas, políticas e identitarias? ¿No es odio sino
mera "catarsis reivindicativa" la de grupos masivos que queman
banderas gringas, insultan y golpean a quienes apoyaron a Trump? ¿Rompemos las
reglas del juego democrático cuando quienes ganan no son los que nos caen mejor
y nos hacemos de la vista gorda cuando los nuestros se muestran pendencieros,
montoneros y abusones?
Pésimas políticas que obvian una mejor compresión y aproximación
al problema migratorio en USA y Europa, sumado a los malos modelos
socio-económicos de los países de donde se migra, han permitido que este problema
llegue a unas proporciones cuya complejidad de por sí, demanda un tratamiento delicado pero
lastimosamente no se puede postergar tomar medidas y por tanto, algunas se
harán sin la idoneidad que se requeriría para evitar en lo posible afectar
tanto a tantas personas. La cuestión es que no me parece correcto reducir la
problemática a concentrarla a su dimensión humanitarista. Hay otras también, y
sólo el equilibrio de darle atención a todas podría encauzar políticas mejores.
No hacerlo así sería utópico, irrealista, sofista y peligroso, al punto de
fraguar una potencial desestabilización y guerra Civil interna.
Hay mucho que analizar. Y obviamente, los análisis se
hacen desde diferentes presupuestos teórico/ideológicos. Quisiera partir de que
no soy indiferente al padecer ni a las necesidades de nuestros hermanos
hispanos ni de los migrantes en general. Hay varias causas que provocan la
inmigración y en parte, son de corte estructural, por la pobreza (en todos los
sentidos) de sus países de origen, falta de seguridad, deseo de superación,
etc. Dicho esto, sin embargo, creo que hay que tratar de ser más amplios y ver
las cosas en su contexto. Es decir, para el caso, se trata de políticas migratorias
de Estados Unidos y me parece natural que velen en primer lugar por sus
intereses y secundariamente, por los de otros grupos migratorios. Por otro
lado, no es lo mismo migrar legal que ilegalmente.
Es obvio que los ilegales migraron así porque no podían
hacerlo legalmente. Pero, debería ser entendible también, que por su
ilegalidad, no tiene derecho a estar allí. Eso es algo de fácil comprensión y
de aplicación universal, en el tiempo y espacio. Si queremos verlo de otra
forma, admitamos que más allá de discusiones legales, pudiera haber por decirlo
así una "lucha por la supervivencia y oportunidades", y en las luchas
con frecuencia se saltan muchos aspectos legales y a veces hasta éticos, en
aras a intereses, sea porque son de orden superior, sea simplemente porque los
reivindican con fuerza y activismo. Si esto es así, y le concedemos esa
"beligerancia" a los migrantes ilegales, de nuevo, tengamos la
apertura para tratar de entender que los nacionales NO TENGAN A LA FUERZA PORQUÉ
ACEPTAR ESA SITUACIÓN.
De nuevo, restringirlo todo a una visión humanitarista implica relegar a la marginación otros aspectos TAMBIÉN importantes. No se puede ver como malvado que haya quienes tengan en cuenta la cuestión fiscal y económica PENSANDO EN PRIMER LUGAR en sus nacionales, en su país como conjunto y no en segmentos poblacionales que viven ilegalmente en su nación.
De nuevo, restringirlo todo a una visión humanitarista implica relegar a la marginación otros aspectos TAMBIÉN importantes. No se puede ver como malvado que haya quienes tengan en cuenta la cuestión fiscal y económica PENSANDO EN PRIMER LUGAR en sus nacionales, en su país como conjunto y no en segmentos poblacionales que viven ilegalmente en su nación.
Sobre el aspecto identitario: es un fenómeno que va
cobrando auge a pasos acelerados, precisamente, porque una política mundialista
migratoria insensata ha permitido no solo la migración que es algo constante,
normal, en la historia, sino, LA MIGRACIÓN MASIVA DESCONTROLADA. Y con ello,
quiero traer a colación lo de que "Estados Unidos es un país de
inmigrantes". Por supuesto. Pero usualmente al mencionarlo, quisieran
muchos hacer pensar que Estados Unidos significa la suma de un montón de
pueblos con diferentes etnias, tradiciones y lenguas. Lo cual...NO ES VERDAD.
Solo relativamente hace unas décadas se ha dado una explosión demográfica con
diversidad étnica. Estados Unidos fue construido (y no sin numerosas crueldades
y políticas criticables) principalmente por ingleses, holandeses y alemanes.
Bajo una visión "libertaria", y cuño protestante-masónico. En un sentido más amplio, Estados Unidos recoge a su manera, mucho de la civilización occidental europea, en sus instituciones, legislación, mentalidad, aunque obviamente, con la impronta filosófico-histórica de la modernidad. Si se fuera asimilando de manera constante y profunda, elementos socio-culturales diferentes, es innegable que lo que se realizaría un cambio profundo y su núcleo identitario acabaría disolviéndose hasta transformar a los Estados Unidos en otro nación diferente, quizá hasta sin continuidad con su caracterización histórica.
Dentro de estas reflexiones, no estoy tratando de llamar a adherir o condenar estas bases fundacionales, sino de reconocerlas, entre otras. Y con sus matices, han conservado su vigencia, incluso ensanchando Estados Unidos su "destino manifiesto" de árbitro mundial, que tuviera antes Inglaterra.
Dentro de estas reflexiones, no estoy tratando de llamar a adherir o condenar estas bases fundacionales, sino de reconocerlas, entre otras. Y con sus matices, han conservado su vigencia, incluso ensanchando Estados Unidos su "destino manifiesto" de árbitro mundial, que tuviera antes Inglaterra.
Por más que la
identidad no se deba concebir sin dinamicidad y capacidad de reinvención, no
debe extrañar que si quedan suficientes personas que reclaman para sí ciertas
preferencias étnicas y culturales, traten de defenderlas de aquellos que vean
como AMENAZA a estas (sea que la amenaza sea real o tan solo una percepción).
Hoy en día cierto multiculturalismo utópicamente pretende promover la coexistencia y asimilación de culturas diferentes, todas en convivencia pacífica, como si esto realmente pudiera suceder con solo buena voluntad. Pero la historia misma se encarga de desmentirlo. Porque una cosa es buscar entendimiento y evitar conflictos innecesarios, pero otra distinta es la de obligar a mezclar y a aceptar todo lo diverso, como en la actualidad.
Hoy en día cierto multiculturalismo utópicamente pretende promover la coexistencia y asimilación de culturas diferentes, todas en convivencia pacífica, como si esto realmente pudiera suceder con solo buena voluntad. Pero la historia misma se encarga de desmentirlo. Porque una cosa es buscar entendimiento y evitar conflictos innecesarios, pero otra distinta es la de obligar a mezclar y a aceptar todo lo diverso, como en la actualidad.
¿Cómo podría esto suceder, por ejemplo, con los
inmigrantes musulmanes que postulan la implementación de la Sharia en sus
países de acogida? ¿Cómo pretenden que se manejen políticas públicas con un
pueblo dividido étnica y axiológicamente, entre otras divisiones más? Otro ejemplo más cercano, la cuestión del aborto y
la homosexualidad, no en cuanto a lo ideológico que tienen, sino a su
tratamiento en el espectro público. ¿Pretenden los liberales que los que no lo
son deban callar y tolerar la validación legal de estos temas? Y viceversa. Otros
numerosos ejemplos lo que demuestran es que no tiene sostén un modelo
pluralista cuando la axiología es muy desemejante. A fuerza, las antinomias
provocaran conflictos...abiertos.
Por tanto, no extrañe que en USA y Europa se
estén manifestando los que no aceptan modelos donde sus principios y valores
quedan en la práctica ninguneados y destrozados. Más que buscar que se avale
esto, lo que pretendo es visibilizar el problema y señalarlo. Esto no se
arregla con meras decisiones bien o mal pensantes de élites políticas, y mucho
menos, de los pretendidos intelectuales.vista gorda cuando quienes ganan no son los que nos
caen mejor? Pésimas políticas sobre un mejor tratamiento del problema
migratorio en USA y Europa, sumado a los malos modelos socio-económicos de los
países de donde se migra, han permitido que el problema llegue a unas
proporciones cuya complejidad demanda un tratan delicado pero lastimosamente no
se puede postergar tomar medidas y por tanto, algunas se harán sin la
delicadeza que se requeriría para evitar en lo posible afectar tanto a tantas
personas. La cuestión es que no me parece correcto reducir la problemática a
concentrada en su dimensión humanista. Hay otras también y sólo el equilibrio
de darle atención a todas podría encauzar políticas mejores. No hacerlo así
sería utópico, irrealista, sofista y peligroso, al punto de una potencial
desestabilización y guerra Civil interna.
lunes, 1 de agosto de 2016
Pedro Varela, democracia y la persecución selectiva del pensamiento disidente
Vivimos bajo una era dominada por el paradigma democrático. Democracia ha venido a identificarse en el imaginario y en el discurso estándar con "gobierno" o "política". La asimilación a nivel popular de que es el modelo "non plus ultra", se corrobora cuando en ocasiones surgen voces críticas o discordantes con sus presupuestos, formas, o entramado de canalización política. Inmediatamente tal criticismo se presenta de forma seria y analítica, las reacciones suelen ser de apología apasionada, descalificación con frecuencia ad hóminem a quien se atreve a cuestionar el statu quo e incluso, la penalización, con sanciones morales, económicas o cárcel a quienes se atreven a cuestionar dogmas caros a las élites encargadas de promover y sostener el sistema al que llaman "democrático".
Es curioso cómo los ideales democráticos de "Libertad, Igualdad y Fraternidad", de pretendida universalidad, en realidad, bajo el sistema imperante en occidente, de raíces ideológicas revolucionarias, se aplican de forma selectiva. Porque en la práctica, ni todos somos tratados como iguales, ni tampoco somos libres de sostener pública ni activamente cualquier tipo de pensamiento, ni tenemos la hipocresía de pretendernos "hermanos", cuando no tenemos la misma paternidad ni en el orden ideológico ni axiológico ni espiritual. Se crearon leyes liberales para garantizar la concreción de estos principios, teniendo además, fundamentos socio-políticos con fuerte componente filosófico, en que prima lo cuantitativo sobre lo cualitativo. Se buscaba un difícil equilibrio entre la primacía de la voluntad de la mayoría y a la vez, la libertad y representación plural de diversos sectores y agentes sociales.
Pero, más allá de las críticas que merezca la democracia, entendida tanto como forma de elección y representación política, como el fundamento cosmovisivo orientador del ethos y pathos social, históricamente, bajo la modernidad y la posmodernidad, la democracia de cuño liberal no ha sido sino un espejismo artificioso. La apariencia externa, las instituciones, las elecciones, la conformación de partidos políticos, el acceso a una diversidad de ofertas culturales, políticas e ideológicas, permiten a las masas creer que son ellas las que tienen el poder y que están bien representadas, cuando, yendo más en lo profundo del sistema, se descubre que al final, siempre son élites las que terminan decidiendo el rumbo de las naciones, así como son ellas las que dictan los límites de la libertad, quiénes han de ser premiados o castigados moralmente. Para ello, se sirven, precisamente, de cúpulas dentro de los partidos políticos, círculos intelectuales enquistados en universidades y centros educativos o de difusión cultural, así como de líderes religiosos, de opinión, medios de comunicación y en general, de toda instancia que les pueda servir de eco y promoción de sus ideas e intereses, que con frecuencia, no necesariamente coinciden (al menos íntegramente) con los de las instituciones a las que pertenecen.
Es verdad que por su naturaleza liberal, la democracia contemporánea abre un espacio bastante extenso a distintas formas de pensamiento. Pero, dado que esta democracia existe no solo como forma externa, instrumental, de elección y representación, sino además, como una especie de por así decirlo, "religión" o establecimiento ideológico-moral, hasta cierto punto, es previsible que sus apologistas y los que le dan vigencia, se sientan en la necesidad de criticar, señalar, reprimir, combatir o hasta eliminar, a quienes sean identificados por ellos como amenaza seria al sistema. Y tales amenazas pueden detectarse atacando a sus ideales, objetivos, estructura o fundamentos mismos.
Pero, vale la pena señalarlo, el celo democrático, no sin cierta coherencia interna con su auto-preservación, tiene su pericia al punto de desplegar su fuerza coercitiva no solo cuando se considera atacado el sistema en sus bases, sino incluso cuando se ponen en duda o no se aceptan a rajatabla, las narrativas con visos de metarrelatos históricos, que inculca de forma dogmática (dogmas laicos, pero dogmas, al fin y al cabo) en el imaginario colectivo. No se permite el cuestionamiento, el matiz, la revisión, so pena de poner en riesgo la modelación del pensamiento y los intereses que defienden las élites semiocultas que gobiernan a los gobernantes.
Una hoz y martillo son permitidas. Se estampan en camisetas, libros, boinas, etc. Y no importa que hayan muerto alrededor de 100 millones de personas por quienes mostraban su "respeto" a dicha simbología y su ideología asociada. Sus adeptos no pocas veces incluso en organizaciones oficialmente reconocidas por los gobiernos se proclaman ufanamente como "revolucionarios" o "antisistema", sin que los verdugos democráticos les caigan encima con sus hachas justicieras. Cientos de miles murieron o sufrieron estragos por las bombas norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, pero ignoro que existan organizaciones que les estén pidiendo indemnizaciones millonarias a los gringos o que cada año produzcan películas y documentales sobre este espantoso evento. Pero, si se tiene la "desgracia" de ser fascista, nacionalsocialista, monárquico, católico tradicional o en general, una persona con principios y valores tradicionales dispuesta a defenderlos de veras, entonces la intolerancia de los tolerantes se detona rabiosa e inmisericorde. Y menciono a estos grupos, no porque los considere con igual valor, sino, porque somos los que estamos en las mira de enemigos comunes y además, compartimos no pocos ideales e intereses.
En julio de este año, por cuarta vez, el historiador revisionista español, Don Pedro Varela Geiss, fue detenido, su domicilio fue registrado por la policía, tras derrumbar la entrada, estando él ausente, sus secretarias arrestadas y su Librería Europa, precintada, decomisándosele más de 15.000 libros y equipos informáticos. Pasó unos días detenido y tuvo que pagar, con la ayuda de un benefactor, 30.000 euros como fianza para no ir a prisión ¿Su delito? Hacerse cargo de la edición y venta de libros, entre los que existen algunos que tratan sobre el revisionismo histórico, política y pensamiento de vías nacionalistas. Es indiscutible que este tipo de literatura hace un diagnóstico socio-cultural en que salen a la luz muchos aspectos que vulneran la pretendida impecabilidad y corrección tanto del sistema en su conjunto, como el de sus peculiares interpretaciones históricas. El material que brinda la Librería Europa, de la cual Varela es propietario, más allá de si se acabe coincidiendo total o solo parcialmente con sus contenidos, en realidad, visto desde una perspectiva que toma en cuenta las reglas del juego en democracia, tan solo constituiría la existencia de una alternativa, un espacio, dentro de la pluralidad.
La democracia liberal blasona laicismo, relativismo y agnosticismo. Sus defensores intelectuales la conciben como una forma racional y civilizada de gobierno. El ágora del debate, por antonomasia. Sin embargo, en casos como el de Varela, es decir, cuando detectan alguien que de forma decidida, activa y pública, se atreve a negar la validez de algunos de sus fundamentos o principios, o fomenta la revisión de sus dogmas, las reglas ordinarias del juego se suspenden y las élites hacen acopio de otras normas de orden superior, según su punto de vista y conveniencia. Quien normalmente debería ser visto como otro socio más dentro de la sociedad democrática, como un contrincante con quien se pudiera discutir, con su propio espacio y libertad de expresión, se convierte en un enemigo a contener, neutralizar o aniquilar, si fuera necesario. Y es que, recuérdese que antes de llegarse a la muerte, existen otras formas sutiles (o no tanto) de ir aniquilando a una persona. La persecución, la difamación, las querellas, el ostracismo, el irrespeto a su dignidad o a sus identidades, pertenencias, proyectos, seres queridos, la división, la coerción, el despliegue de gente que se le ponga en contra, insultando, burlándose, poniéndole trabas, el agotamiento y así tantas otras posibilidades de afectarle, pueden ir acabando con la moral, la estabilidad intelectual, emocional e incluso, con la vida de quien se enfrente de forma constante a estos escollos.
He escuchado varias conferencias de Don Pedro Varela. No ignoro su ideología política. No la comparto, pero también me atrevo a reconocerle aspectos positivos y aciertos a concreciones históricas de dicha ideología. Con todo, debo decir que más que promocionar a un partido o movimiento político específico reduccionistamente, a Don Pedro lo que le he escuchado con delectación y admiración por su elocuencia, es la divulgación de principios y valores occidentales tradicionales. Liderazgo, amor a la propia identidad, respeto a las ajenas, defensa de la vida, valoración de la belleza en el arte, cultivo del espíritu de compromiso con los grandes ideales, asumir el sacrificio, no aceptar la decadencia, luchar por causas justas, buscar la superación personal, estudiar nuestra historia e incentivar nuestro intelecto. Esto y más, son contenidos constantes en sus discursos.
El talante del líder abnegado, del católico sincero, del divulgador comprometido, del revisionista serio, que nos demuestra de Don Pedro, a mi juicio, cubre con creces los yerros o las cuestiones con las que no logremos coincidir. ¡Cuán lejos, a Dios gracias, del espíritu muelle, hipócrita, pragmático, utilitarista, cobarde, minimalista, burgués, pagado de sí mismo, oportunista, maquiavélico, imbuido de falsos respetos humanos, sofístico, que encontramos en tantos pensadores y políticos que por más extravagancias, mentiras, errores y doctrinas perniciosas que defiendan, no solo no son acosados ni sancionados por la policía del pensamiento del sistema, sino a veces, se les congratula y brinda posiciones privilegiadas!
Desde el Pulgarcito de América, como hijo de la España eterna, hago público reconocimiento de este luchador, quien a pesar de sufrir tantos problemas y persecución, se mantiene en pie, con entereza y dignidad. Estamos en horas de tinieblas y ocaso civilizatorio. Don Pedro Varela es de los profetas que denuncia los males de nuestra época, pero asimismo, invita a vivir, con sus palabras y ejemplo, en la fidelidad a las causas nobles. Nuestra consigna actual es resistir. Aun sabiendo que fuera de una intervención divina, no vamos a ganar. El ejemplo de Varela nos sirva de ejemplo y acicate. Elevemos plegarias para que se mantenga firme e incluso, crezca en conocimiento de la verdad y en la gracia de Dios, con la fuerza necesaria para no cejar nunca aún con el costo de su vida. Pidámoslo también para nosotros mismos.
sábado, 13 de junio de 2015
Jean Raspail: visionario del actual problema de la inmigración masiva descontrolada
No hay nada más estremecedor que la crudeza de la realidad, cuando en ella se viven las escenas que en la narrativa dramática o trágica apenas parecen restringirse al campo de la imaginación literaria o a hipérboles oscuras y pesimistas de la posibilidad de futuros cercanos con presagio de caos.
Este es el caso de la obra "El campamento de los santos" o "El desembarco" (en ediciones más recientes) del escritor y explorador francés Jean Raspail, publicada en 1973.
martes, 2 de junio de 2015
Ante el ocaso de occidente: una trinchera, un castillo....
El ser humano, en el devenir de la historia, ha ido construyendo una serie de instituciones y civilizaciones, pletóricas de diversidad de formas, contenidos, antigüedad y extensión. Algunas, han sido universales que se desprenden del ser mismo del hombre que necesariamente busca su propia conservación, no solo individual, sino social, colectiva. Otras, son muestra de una reflexión más original, contextual, de algunas comunidades y sociedades. La producción y conservación de las características básicas que conforman la identidad (o identidades) de los pueblos, ha perfilado a través del tiempo y del espacio, cierta "subjetivación" societal, a la que se la percibe con cualidades y defectos más propios de entes individuales, con personalidad.
Pero, ni la identidad ni la historia, son estáticas. Cada civilización sufrió transformaciones, tanto a nivel general, como en ya subproductos de la misma. Pónganse el ejemplo en el que nos centraremos: la civilización occidental. Conjunto influenciado por la filosofía griega, el derecho romano y la religión cristiana, entre sus elementos más importantes, sin obviar la existencia de otros, en distintos ámbitos, como el germánico. De esta amalgama, que en su forma más madura conformó a la realidad político- socio- religiosa de la CRISTIANDAD, surgieron diversas sociedades con mayor especificidad, de acuerdo a características de su contexto espacial, lengua, intercambiso comerciales, migraciones e idiosincrasias de sus gentes, que en buena medida, se aparcelaron en naciones, que pese a sus diferencias reales y algunas muy marcadas, se sabían parte de un conjunto superior, con una cohesión cosmovisiva y una serie de experiencias y narrativas de la vida, de lo cotidiano, de lo sagrado, que conservaban en común.
El surgimiento de nuevas ideas y paradigmas, así como el debilitamiento y decadencia en las instituciones antiguas, entre otros factores, fueron gestando cambios sustanciales en la civilización occidental.
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